Informalidad laboral y brecha de ingresos: el mapa del trabajo en Argentina
Detrás del aumento en el número de ocupados en Argentina se esconde una transformación estructural del mercado laboral que preocupa a economistas y analistas: el crecimiento del empleo está siendo impulsado casi en su totalidad por el cuentapropismo informal, una modalidad que ofrece ingresos significativamente menores y aporta mucho menos al sistema de seguridad social. Entre el cuarto trimestre de 2023 y mediados de 2025, el país sumó 270,000 nuevos ocupados, pero al mismo tiempo eliminó 210,000 puestos formales y añadió 480,000 informales. Los cuentapropistas crecieron en 490,000 personas, mientras que los asalariados cayeron en 10,000.
La brecha de ingresos entre modalidades laborales es contundente. Un asalariado privado formal percibe en promedio 1,860,000 pesos netos mensuales, mientras que un cuentapropista informal recibe apenas 700,000 pesos, equivalente al 38% del ingreso formal. Los cuentapropistas formales, en cambio, se acercan al nivel del empleo registrado con un promedio de 1,800,000 pesos. En el sector público, la diferencia también es marcada: los empleados formales promedian 1,670,000 pesos frente a los 890,000 de quienes trabajan sin registro. Estos datos confirman que la variable determinante no es si se trabaja en relación de dependencia o de forma autónoma, sino el grado de formalización de la actividad.
El impacto fiscal de esta sustitución es igualmente relevante para la sostenibilidad del sistema previsional. Un asalariado privado registrado genera cerca de 720,000 pesos mensuales entre aportes personales y contribuciones patronales al fisco y la seguridad social. Un monotributista de categoría media aporta menos de 70,000 pesos al mes. La pérdida de 260,000 puestos asalariados formales —concentrada especialmente en los sectores de industria y comercio— representa una reducción estimada de 141,000 millones de pesos mensuales en masa salarial. Para los estrategas corporativos e inversores, esta reconfiguración del mercado laboral argentino señala un deterioro en la capacidad de consumo interno y una presión creciente sobre las finanzas públicas, dos variables que condicionarán el entorno de negocios en el mediano plazo.



