Minería de metales preciosos en México: recuperación productiva y concentración de activos

Cuatro décadas después de que uno de los grupos empresariales más grandes de América Latina consolidara su posición en el sector minero mexicano, la industria de metales preciosos atraviesa un ciclo de recuperación que merece atención estratégica. Minera Frisco, con raíces que se remontan a 1853 en Chihuahua, representa hoy un caso de estudio sobre la gestión de activos extractivos de largo plazo dentro de conglomerados diversificados: en 2025, la empresa registró ingresos anuales de 14,056 millones de pesos, operando en un entorno de precios internacionales favorables para el oro y la plata.

Los datos operativos del primer semestre de 2026 revelan una aceleración productiva significativa. La extracción de oro creció 40% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la producción de plata registró un incremento del 64%, alcanzando 3.33 millones de onzas en solo seis meses. Esto significa que en la primera mitad del año la empresa generó el equivalente al 67% del oro y el 78% de la plata producidos durante todo 2025. Los factores detrás de este repunte incluyen mayor volumen de mineral procesado y mejores leyes metalúrgicas en unidades como El Coronel, San Francisco del Oro, Concheño y Asientos. Para el contexto nacional, en 2024 México produjo aproximadamente 117.6 toneladas de oro y 5,630 toneladas de plata, lo que sitúa a esta operación en torno al 1.5% y 2.4% del total nacional, respectivamente.

Para los estrategas corporativos e inversores con exposición al sector extractivo, este ciclo plantea preguntas relevantes sobre la gestión de activos mineros dentro de estructuras conglomeradas. La tendencia global apunta hacia una mayor presión ESG sobre operaciones extractivas, mientras que la demanda de metales preciosos mantiene soporte estructural por su rol en reservas de valor y aplicaciones industriales emergentes, incluyendo electrónica y energías limpias. Según proyecciones del World Gold Council, la demanda institucional de oro seguirá siendo un factor de soporte de precios en el mediano plazo. En ese escenario, la capacidad de escalar producción de forma eficiente —como sugieren los datos del primer semestre de 2026— se convierte en una ventaja competitiva tangible para los operadores con activos maduros bien posicionados.