Fotocatálisis y filtración combinadas logran eliminar microplásticos del agua de lavado

Investigadores del Instituto de Tecnología Química desarrollaron un sistema capaz de retener y degradar completamente los microplásticos presentes en el agua utilizada durante el lavado de prendas textiles. El avance combina dos mecanismos: filtración física mediante arena comercial y microesferas de sílice, y fotocatálisis activada por luz ultravioleta sobre una capa de dióxido de titanio. La integración de ambos procesos en un reactor tubular iluminado con LEDs permite que el sistema opere de forma continua sin alterar el pH del agua ni incorporar agentes químicos adicionales.

Antes de este desarrollo, los sistemas de tratamiento de microplásticos solo lograban degradaciones parciales, generando en algunos casos nanoplásticos como subproducto, lo que agravaba el problema ambiental en lugar de resolverlo. La nueva propuesta supera esa limitación al alcanzar una eliminación completa de microfibras de PET, confirmada mediante múltiples técnicas analíticas. En pruebas de continuidad, el material filtrante procesó más de 50 litros de agua de lavado y pudo regenerarse entre ciclos sin que se detectaran residuos de titanio en el efluente tratado, un indicador relevante de seguridad y reutilización.

Más allá de su aplicación doméstica, el sistema tiene potencial de escalabilidad hacia lavanderías industriales y estaciones de tratamiento de aguas residuales, dos vectores críticos de contaminación por microfibras plásticas en entornos urbanos. Para los estrategas de sostenibilidad y los tomadores de decisión en sectores como manufactura textil, gestión hídrica y política ambiental en México y América Latina, este tipo de tecnología representa una señal temprana de que las soluciones de remediación de microplásticos están avanzando desde la fase experimental hacia la viabilidad operativa. Según estimaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, entre 200,000 y 500,000 toneladas de microplásticos provenientes de textiles ingresan anualmente a los océanos, lo que dimensiona la urgencia de soluciones como esta a escala industrial.