Derechos de autor en la era digital: crecimiento récord y el desafío pendiente de la IA
Regalías globales de la industria musical alcanzaron casi 14.6 mil millones de euros en 2025, un incremento del 11.9% respecto al año anterior, según el Informe Global de Colecciones de CISAC, la confederación internacional de sociedades de gestión colectiva. El dato marca un hito en la historia de la recaudación de derechos de autor, aunque su lectura exige matices: más de la mitad del crecimiento —equivalente a 6.6 puntos porcentuales— se explica por la incorporación por primera vez de los ingresos del Mechanical Licensing Collective (MLC) de Estados Unidos. El crecimiento orgánico real fue del 5.3%, cifra que, no obstante, supera el 4.8% registrado por el sector de sellos discográficos en el mismo periodo según datos de la IFPI.
Lo digital consolida su dominio como motor principal de ingresos para los creadores: las regalías digitales representaron el 45.6% del total y crecieron un 28% interanual, alcanzando 6.41 mil millones de euros. En contraste, categorías tradicionales como televisión y radio —que aún concentran el 23.6% de los ingresos— registraron una caída del 3.1%, mientras que los formatos físicos como CDs y videos continuaron su declive con una contracción del 8.9%. La geografía del dinero también es reveladora: Europa Occidental lidera con el 45.2% de los ingresos globales, seguida por América del Norte con el 31.6%. América Latina aportó apenas el 5.6% del total, unos 785 millones de euros, lo que subraya la brecha estructural en la capacidad de recaudación de las economías emergentes de la región.
Más allá de los números, el informe posiciona a la inteligencia artificial como la variable crítica que definirá la próxima década del ecosistema creativo. La pregunta que plantean los líderes de la industria ya no es si la IA transformará los modelos de negocio, sino si los marcos legales y los sistemas de protección de derechos evolucionarán con la velocidad suficiente para adaptarse. CISAC y sus sociedades miembros participan activamente en consultas legislativas en múltiples jurisdicciones, buscando que los derechos de los creadores permanezcan en el centro de cualquier regulación sobre IA generativa. Para los estrategas corporativos y los inversores en industrias culturales, el escenario es claro: el valor de los activos creativos seguirá creciendo, pero la arquitectura legal que los protege está siendo puesta a prueba como nunca antes.



