Bioenergía y termosolar: investigación universitaria avanza en descarbonización

Dos investigaciones desarrolladas en México están ganando reconocimiento por su contribución práctica a la descarbonización y la transición energética. Una analiza el potencial de los residuos agroindustriales para producir bioenergía y biopolímeros; la otra evalúa una planta híbrida termosolar para deshidratación de alimentos instalada en el estado de Morelos. Ambos trabajos fueron distinguidos en el marco de un premio nacional que busca fomentar la investigación científica aplicada al cambio climático, convocado por una de las principales instituciones académicas del país.

El primer estudio, desarrollado por un equipo de investigadores de posgrado, aplica análisis de flujos de material y evaluación económica a los residuos agroindustriales mexicanos. Sus hallazgos apuntan a que el aprovechamiento sostenible de esta biomasa puede reducir emisiones de gases de efecto invernadero, fortalecer la economía circular y apoyar objetivos nacionales de mitigación climática. Según sus autores, los resultados tienen implicaciones directas para el diseño de políticas públicas, estrategias de gestión de biomasa y el desarrollo de proyectos de biorrefinerías, un sector que el Foro Económico Mundial identifica como clave en la transición hacia economías bajas en carbono.

El segundo trabajo documenta el diseño, instalación y operación de una planta híbrida que combina energía termosolar con gas LP para deshidratar piña en Xochitepec, Morelos. La investigación cuantificó las emisiones evitadas respecto al proceso convencional y demostró la viabilidad técnica y económica de escalar esta tecnología a otras regiones del país. De acuerdo con datos de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el calor solar de proceso representa una de las vías más subutilizadas para descarbonizar la industria alimentaria en economías emergentes. Ambos estudios coinciden en un punto estratégico: generar conocimiento científico verificable que permita a los sectores público y privado tomar decisiones fundamentadas frente a los desafíos de la transición energética.