Graduación de países menos adelantados: ventanas de oportunidad y riesgos comerciales

Bangladés dispone ahora de tres años adicionales para completar su salida de la clasificación de país menos adelantado (PMA), tras la aprobación de una prórroga por parte de la Asamblea General de la ONU que extiende el período preparatorio hasta 2029. La decisión, enmarcada en la Hoja de Ruta Nacional para una Graduación Fluida, Sostenible e Irreversible, refleja una tensión estructural que enfrentan múltiples economías en desarrollo: el momento en que los beneficios del estatus de vulnerabilidad comienzan a operar como desincentivo para la transformación productiva real.

Salir de la lista de PMA implica perder accesos preferenciales que sostienen sectores enteros. En el caso de Bangladés, cuya industria de confección representa su principal motor exportador, la graduación amenaza con eliminar el acceso libre de aranceles y cuotas a mercados como la Unión Europea —que concentró el 53% de sus exportaciones de prendas en el último año fiscal— y Canadá. La prórroga permite al país mantener los beneficios del Sistema Generalizado de Preferencias europeo hasta 2032, lo que otorga un margen crítico para renegociar posiciones antes de que esos privilegios expiren. Analistas del sector señalan que este período debe aprovecharse para firmar acuerdos bilaterales, desarrollar capacidad local de producción de tejidos y avanzar hacia productos de mayor valor agregado, en lugar de depender indefinidamente de ventajas arancelarias.

Bangladés ya ha dado pasos concretos en esa dirección: en los últimos meses firmó un acuerdo de asociación económica con Japón —su primer pacto de libre comercio— y un acuerdo de asociación económica integral con Corea del Sur, que otorga acceso preferencial al 97% de sus bienes en ese mercado. No obstante, la capacidad del país para capitalizar esta ventana dependerá también de su estabilidad interna. Las protestas registradas en zonas industriales cercanas a Daca, que derivaron en la suspensión de operaciones en más de 500 fábricas, evidencian que las presiones salariales y laborales representan un riesgo tan relevante como los aranceles externos. Para los estrategas corporativos con cadenas de suministro ancladas en Asia del Sur, el caso bangladesí ofrece una señal de alerta temprana: la transición de economías PMA hacia mercados emergentes plenos reconfiguará las condiciones de competitividad regional en los próximos cinco años.