Estabilidad cambiaria en contexto de contracción económica: el dilema de Cuba
Con proyecciones de crecimiento del 1% para 2026, la isla enfrenta presiones inflacionarias y déficit fiscal persistente
Mercados cambiarios muestran estabilidad relativa en Cuba, con el dólar estadounidense cotizándose en 24 pesos cubanos en apertura, reflejando una variación marginal del 0.11% respecto al cierre anterior. La volatilidad actual del 2.19% se sitúa por debajo de la volatilidad de referencia del 3.58%, indicando una fase de menor turbulencia…

Mercados cambiarios muestran estabilidad relativa en Cuba, con el dólar estadounidense cotizándose en 24 pesos cubanos en apertura, reflejando una variación marginal del 0.11% respecto al cierre anterior. La volatilidad actual del 2.19% se sitúa por debajo de la volatilidad de referencia del 3.58%, indicando una fase de menor turbulencia en el tipo de cambio, aunque esta calma contrasta marcadamente con los desafíos estructurales que enfrenta la economía insular.
Proyecciones oficiales estiman un crecimiento económico del 1% para 2026, manteniéndose en línea con estimaciones previas que no se materializaron en años anteriores. El contexto macroeconómico revela tensiones profundas: entre 2020 y 2024, la economía se contrajo un 11%, con una caída adicional del 1.1% en 2024, marcando el segundo año consecutivo de retroceso. Las autoridades reconocen operar en un entorno de "economía de guerra", enfrentando amenazas geopolíticas, escasez de productos básicos, apagones recurrentes e inflación persistente. Para 2026, se anticipa un aumento de precios del 10% en el mercado formal, representando una reducción de cinco puntos porcentuales respecto a la inflación interanual de 14.07% registrada al cierre de 2025.
Deficit fiscal estimado asciende a 74,500 millones de pesos cubanos (aproximadamente 3,100 millones de dólares al tipo de cambio oficial empresarial), cifra similar a la del año anterior. Las expectativas de crecimiento se fundamentan en mejoras proyectadas en turismo y servicios de exportación, particularmente en el sector salud, que continúa siendo un pilar estratégico para la obtención de divisas. Sin embargo, problemas estructurales persisten: dolarización creciente, migración acelerada y demanda insatisfecha de divisas que históricamente ha alimentado mercados informales de cambio.
Históricamente, el tipo de cambio oficial ha experimentado ajustes significativos. En 2002, la paridad era de 21 pesos cubanos por dólar, evolucionando hacia 26 pesos en períodos posteriores. La unificación monetaria implementada el 1 de enero de 2021 fue percibida por analistas como una devaluación de facto, estableciendo la paridad en 24 pesos cubanos por dólar. Esta medida buscaba alinearse con realidades de mercado, aunque generó presiones adicionales en la demanda de divisas y dinamizó mercados informales donde cotizaciones alcanzaban hasta 100 pesos convertibles por dólar en períodos de mayor estrés cambiario.
Autoridades subrayan la necesidad de atraer inversión extranjera directa, prometiendo un entorno "más dinámico y transparente" para inversores. No obstante, la persistencia de desequilibrios fiscales, restricciones de divisas y volatilidad económica estructural plantean desafíos significativos para materializar estos objetivos en el mediano plazo.


