Plantas nucleares en Europa Central enfrentan restricciones operacionales sin precedentes debido al estrés hídrico extremo en sistemas fluviales clave. Una central nuclear en Eslovenia iniciará reducción gradual de potencia a partir del 80% de su capacidad nominal, respondiendo a niveles históricamente bajos en el río Sava y al aumento de temperaturas del agua utilizada para enfriamiento.
Esta instalación genera aproximadamente el 60% de la electricidad del país, lo que la posiciona como infraestructura crítica para la seguridad energética nacional. La decisión refleja un dilema operacional creciente: mantener la generación de energía de carbono neutral versus garantizar estándares de seguridad térmica en sistemas de refrigeración. Las autoridades advierten que reducciones adicionales de potencia podrían implementarse si las condiciones hidrológicas se mantienen o empeoran en las próximas dos semanas. Simultáneamente, la generación hidroeléctrica del país —que aporta el 10% de la electricidad— también se contrae por escasez de agua.
Este fenómeno no es aislado. Plantas nucleares en Rumania y Hungría operan bajo restricciones similares debido a sequía en el río Danubio, evidenciando un patrón de vulnerabilidad sistémica en la infraestructura energética europea. Desde 2003, cuando esta misma instalación redujo potencia durante 90 días por causas análogas, los ciclos de estrés hídrico se han intensificado en frecuencia y severidad. Analistas de energía advierten que la dependencia de refrigeración fluvial en plantas nucleares representa un riesgo creciente bajo escenarios de variabilidad climática extrema, planteando interrogantes sobre la resiliencia de modelos de generación que requieren grandes volúmenes de agua en condiciones de disponibilidad decreciente.
Aunque las autoridades aseguran suficiencia de suministro eléctrico mediante importaciones y reservas, la situación subraya presiones estructurales en la transición energética europea: la descarbonización requiere más energía nuclear, pero la infraestructura existente enfrenta limitaciones físicas impuestas por ciclos hidrológicos alterados.


