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Reconversión de minas de carbón: del abandono industrial al ecosistema restaurado

Cómo la inundación controlada de una fosa minera generó el mayor lago artificial de España y un modelo replicable de rehabilitación ambiental

Recuperar territorios devastados por la extracción minera representa uno de los desafíos más complejos de la transición energética global. Durante casi seis décadas, la mina a cielo abierto de As Pontes, en A Coruña, alteró drásticamente el paisaje local tras extraer aproximadamente 260 millones de toneladas de carbón. La fosa

Redaccion E30·10/8/2026
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Reconversión de minas de carbón: del abandono industrial al ecosistema restaurado

Recuperar territorios devastados por la extracción minera representa uno de los desafíos más complejos de la transición energética global. Durante casi seis décadas, la mina a cielo abierto de As Pontes, en A Coruña, alteró drásticamente el paisaje local tras extraer aproximadamente 260 millones de toneladas de carbón. La fosa resultante alcanzó más de 300 metros de profundidad, dejando un vacío que parecía condenado al abandono industrial permanente.

Al cerrarse la operación en 2007, las autoridades españolas implementaron una estrategia radical: inundar de forma controlada la antigua cuenca minera. Entre 2008 y 2012, se canalizaron alrededor de 547 mil millones de litros de agua provenientes de la lluvia y del río Eume, transformando el abismo en el lago artificial más grande del país. Este proceso no fue simplemente dejar correr el agua, sino una operación que requirió regulación rigurosa de la velocidad de llenado, análisis exhaustivo de la estabilidad de taludes y monitoreo constante de las propiedades químicas. Los estudios revelaron la formación de dos capas distintas: una zona superficial oxigenada y una profunda, ácida, resultado de la interacción mineral con el agua.

La rehabilitación integral incluyó la plantación de cientos de miles de árboles y la restauración de más de mil hectáreas de terreno. Hoy, el lago abarca 865 hectáreas, se extiende por más de cinco kilómetros y alberga cientos de especies de plantas y animales. Donde operaban excavadoras colosales, ahora conviven actividades recreativas —natación, kayak, paddle surf— con una ruta de senderismo de 18 kilómetros. Este modelo contrasta significativamente con otros complejos mineros en Alemania, Polonia, Estados Unidos y Australia, que enfrentan problemas de acidez extrema y contaminación hídrica. La reconversión de As Pontes demuestra que la planificación a largo plazo y la ingeniería precisa pueden transformar una herida industrial en un activo tanto ecológico como turístico, posicionándose como referente destacado en rehabilitación minera europea.

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