Investigadores han desarrollado un proceso electroquímico que transforma residuos orgánicos ricos en carbono, como cáscaras de camarón y otros desechos acuícolas, en tres productos de alto valor: hidrógeno con balance de carbono negativo, proteína cultivada para acuicultura y carbonato de calcio biogénico. Este avance representa una alternativa significativa para reducir la dependencia del gas natural en la producción de energía y abre nuevas posibilidades en la valorización de residuos agroindustriales.

El proceso se basa en una adaptación de la electrólisis del agua, tecnología conocida que separa H₂O en hidrógeno y oxígeno mediante electricidad. Sin embargo, la innovación radica en utilizar residuos orgánicos como materia prima en lugar de agua pura, lo que reduce significativamente el riesgo de explosiones por presencia de oxígeno y minimiza la energía requerida. La característica de carbono negativo del hidrógeno producido implica que el sistema captura más dióxido de carbono del que libera a la atmósfera, ya que aprovecha residuos que, de no ser utilizados, terminarían en vertederos donde su descomposición liberaría gases de efecto invernadero.

Desde una perspectiva de economía circular, el diseño integral del proceso maximiza el uso de cada subproducto generado. La proteína cultivada, originada a partir de microorganismos, puede ser utilizada en la alimentación de especies acuáticas, cerrando el ciclo productivo. El carbonato de calcio biogénico tiene potencial para sustituir parte de la piedra caliza extraída en la fabricación de cemento, un sector que produce anualmente 4.200 millones de toneladas métricas y representa aproximadamente el 8% de las emisiones globales de CO₂.

Para México y otros países de la región, esta tecnología representa una oportunidad estratégica. Considerando que la acuicultura es una industria en crecimiento en Latinoamérica y genera volúmenes significativos de residuos, la implementación de procesos de valorización podría contribuir simultáneamente a objetivos de sostenibilidad energética y gestión de desechos. Expertos en química e ingeniería han destacado el alto nivel de integración del sistema y su potencial para abordar desafíos asociados con la producción de hidrógeno verde, alineándose con las tendencias globales hacia descarbonización y transición energética.