Crecimiento sin precedentes marca la expansión de centros de datos en América Latina, consolidándose como infraestructura crítica para la transformación digital regional. En 2025, la capacidad instalada alcanzó 1,1 gigavatios, representando un crecimiento interanual del 20%, señal de una reconfiguración profunda en cómo la región compete por inversión tecnológica global.
Contrario a la creencia común, el liderazgo en este sector ya no depende del tamaño de la economía nacional, sino de factores específicos: disponibilidad de energía confiable, acceso a agua para enfriamiento y conectividad de clase mundial. Brasil mantiene la posición dominante gracias a su robusta capacidad energética e infraestructura avanzada, con São Paulo y Barueri como epicentros de inversión. Sin embargo, México ha emergido como competidor de primer nivel. Ciudades como Querétaro, junto a los polos brasileños, concentraron el 82% de las entregas de stock regional en el último año, impulsadas por demanda creciente de servicios digitales, estabilidad regulatoria y disponibilidad de recursos energéticos. Colombia, por su parte, se posiciona como mercado de alto potencial: su matriz energética predominantemente limpia y ubicación estratégica para conectividad regional crean condiciones favorables para atraer operadores internacionales.
La región enfrenta, sin embargo, restricciones críticas que definen el horizonte competitivo. El auge de inteligencia artificial ha intensificado la presión sobre redes eléctricas en niveles sin precedentes. En varios países latinoamericanos, el crecimiento de demanda tecnológica supera significativamente la expansión de redes de transmisión, generando cuellos de botella que podrían retrasar la operatividad de nuevos centros de datos. Simultáneamente, existe escasez de profesionales especializados en operación y mantenimiento de infraestructura de este nivel. La capacidad de México y Colombia para expandir infraestructura eléctrica mientras preservan estabilidad regulatoria será determinante para capturar inversión en los próximos 24 meses. Brasil, consolidado como líder, enfrenta el desafío de mantener su ventaja competitiva frente a mercados emergentes con costos operativos más bajos y regulaciones más ágiles.
