Más de un millón de ascensores operan diariamente en España, generando una demanda estructural de técnicos especializados que el mercado laboral no logra satisfacer. Actualmente, el 25% de las plazas disponibles permanecen vacantes, mientras que el sector requiere incorporar aproximadamente 1,400 técnicos nuevos anualmente. Este desajuste ocurre en un contexto donde la tasa de desempleo nacional ronda el 10.1%, evidenciando una desconexión profunda entre la oferta de empleo y las preferencias de entrada al mercado laboral.
La raíz del problema trasciende la percepción tradicional del oficio. Aunque los salarios iniciales rondan los 24,000 euros anuales —alcanzando hasta 50,000 euros con experiencia— y la estabilidad laboral es prácticamente garantizada, los jóvenes optan por sectores percibidos como más modernos o prestigiosos. La competencia de industrias como aeronáutica, biotecnología y automotriz, que buscan perfiles técnicos similares, ha intensificado la captación de talento. Adicionalmente, la digitalización del sector no ha logrado reposicionar la imagen pública de estas profesiones, que siguen asociadas con trabajos de riesgo físico y bajo reconocimiento social.
La estructura demográfica del sector revela otro indicador crítico: la presencia femenina representa entre el 15% y 20% de la plantilla, aunque las incorporaciones anuales de mujeres se han duplicado. Esta tendencia sugiere que la diversificación de género podría ser una palanca para expandir el pool de candidatos disponibles. En términos de mercado, el parque de ascensores español —el más grande de Europa— generó un volumen de negocio de 3,611 millones de euros en 2025, con proyecciones de crecimiento del 8% al 10% en servicios de posventa (mantenimiento y reparación) hacia finales de 2026, según análisis del sector.
La entrada en vigor de nuevas instrucciones técnicas de seguridad ha intensificado la demanda de especialización, elevando las barreras de entrada pero también consolidando la calidad de las oportunidades laborales. Sin embargo, esta profesionalización no ha revertido la percepción de desinterés entre nuevas generaciones. Paradójicamente, en junio se registraron 169 vacantes en el sector con incremento del 21.58% respecto al mes anterior, mientras que la relación de candidatos por oferta en perfiles de ingeniería de ascensores es de 33 postulantes por cada vacante disponible —una proporción que refleja la selectividad extrema del mercado laboral actual, donde los jóvenes priorizan criterios de prestigio y desarrollo profesional sobre seguridad laboral.

