Nacionalización ferroviaria en Reino Unido: lecciones para el transporte público en México

Presionado por años de retrasos, cancelaciones y una insatisfacción creciente entre los usuarios, el gobierno del Reino Unido decidió transferir a propiedad pública los servicios ferroviarios de una de sus rutas más concurridas, con entrada en vigor a partir de marzo. La medida no es un caso aislado: se enmarca en una tendencia más amplia de renacionalización que ya alcanzó a otras operadoras como Great Western Railway y Greater Anglia, consolidando un giro estratégico en la política de transporte británica tras décadas de modelo privatizado. Detrás de la decisión hay factores estructurales que van más allá de la gestión operativa de un operador específico. Desde el inicio de la pandemia, los contratos ferroviarios en el Reino Unido fueron rediseñados bajo esquemas donde el Departamento de Transporte asumió el riesgo financiero, reduciendo los incentivos de mercado que justificaban la privatización original. Según datos del Office of Rail and Road (ORR), la puntualidad en rutas de larga distancia cayó por debajo del 50% en algunos periodos pospandemia, un umbral que los reguladores consideraron insostenible para mantener la concesión privada. La Secretaria de Transporte británica fue explícita al señalar que el objetivo es garantizar que los ciudadanos reciban el nivel de servicio que merecen, una declaración que refleja un cambio de paradigma: de la eficiencia de mercado como fin, a la calidad de servicio como mandato público. Para estrategas y tomadores de decisiones en México, el caso ofrece señales concretas. El país enfrenta un déficit histórico en infraestructura ferroviaria de pasajeros, y proyectos como el Tren Maya han reabierto el debate sobre qué modelo de gestión —público, privado o mixto— genera mejores resultados a largo plazo. Según el Banco Mundial, los sistemas ferroviarios con participación pública activa en países de ingreso medio tienden a mostrar mayor cobertura territorial, aunque con menores márgenes de eficiencia operativa. El equilibrio entre ambas variables será, en los próximos años, uno de los dilemas centrales para los CDO y secretarios de infraestructura en economías como la mexicana. Conocer más sobre este fenómeno en Entorno.