Consultoría tecnológica global mantiene crecimiento sostenido en todos sus mercados geográficos

Crecimiento uniforme en tres regiones simultáneas —Américas, EMEA y Asia Pacífico— es una señal infrecuente en el sector de consultoría tecnológica global, y los resultados del cuarto trimestre fiscal de una de las firmas líderes del sector ilustran con precisión hacia dónde se dirige la demanda corporativa. Cada región registró un incremento del 7% en moneda local, lo que elimina distorsiones cambiarias y confirma que la expansión responde a demanda real, no a efectos contables. Para estrategas en México y América Latina, donde la transformación digital figura entre las tres prioridades del C-Level según el reporte Digital Pulse 2024 de McKinsey, este patrón geográfico es una referencia directa sobre el ritmo de adopción en mercados emergentes.

Dentro de los cinco grupos industriales analizados, el segmento de comunicaciones, medios y tecnología encabezó el crecimiento con un 10% en dólares, superando al promedio general del 6%. Este diferencial no es menor: refleja que las empresas de ese sector están acelerando inversiones en modernización de infraestructura, inteligencia artificial aplicada y gestión de datos a una velocidad mayor que otras industrias. Según Gartner, el gasto global en servicios de TI crecerá un 9.8% en 2025, impulsado precisamente por contratos de consultoría de largo plazo en automatización y migración a la nube, lo que es consistente con el comportamiento observado en estos resultados sectoriales.

Quizás el indicador más relevante para inversores y directivos es el nivel de reservas trimestrales: 22,170 millones de dólares, un alza del 4% interanual, con una relación libro-pedidos de 1.2. En términos prácticos, esto significa que por cada dólar facturado, la firma tiene 1.2 dólares comprometidos en contratos futuros, un colchón que anticipa estabilidad de ingresos en los próximos trimestres. Para los líderes de innovación en Latinoamérica, este dato funciona como termómetro: las grandes corporaciones globales siguen apostando por externalizar capacidades digitales complejas, un modelo que gana terreno frente al desarrollo interno, especialmente en contextos de escasez de talento tecnológico especializado.