Reforma de jornada laboral en Centroamérica: hacia modelos de trabajo más flexibles
Gobiernos de América Central comienzan a explorar con mayor seriedad la reorganización de las jornadas laborales, una tendencia que ya ha tomado forma en Europa y Asia con resultados mixtos pero documentados. En El Salvador, el Ministerio de Trabajo ha concluido una fase de consultas multisectorial que incluyó a trabajadores, empleadores y organismos internacionales, sentando las bases para una propuesta formal que podría modificar el Código de Trabajo vigente.
Según lo informado por las autoridades laborales salvadoreñas, la Comisión Técnica responsable del proceso sistematizará los aportes recibidos para presentarlos ante el Consejo Superior del Trabajo (CST), instancia que evaluará la viabilidad de las alternativas planteadas. Entre los modelos discutidos figura la semana laboral de cuatro días con turnos de hasta 11 horas, así como esquemas de 10 horas de lunes a jueves y cuatro horas el viernes. Ninguna de estas variantes ha sido aprobada; su implementación dependería del consenso entre los sectores involucrados. De avanzar, la iniciativa llegaría al Ejecutivo y, eventualmente, a la Asamblea Legislativa para su análisis normativo.
Este movimiento se inscribe en un debate global sobre la productividad y el bienestar laboral. Estudios como el piloto de semana de cuatro días realizado en el Reino Unido en 2022, coordinado por la organización 4 Day Week Global, reportaron que el 92% de las empresas participantes mantuvieron el esquema tras el período de prueba, con mejoras en retención de talento y reducción del ausentismo. Para los estrategas corporativos y directivos de recursos humanos en México y Centroamérica, el caso salvadoreño representa una señal temprana de que la región no es ajena a esta transformación. La clave estará en cómo cada sector económico —manufactura, servicios, comercio— adapta sus modelos operativos a estructuras horarias distintas sin comprometer la competitividad ni los derechos adquiridos.



