Proteccionismo automotriz europeo: por qué el Reino Unido busca no quedar fuera

Fabricantes europeos con operaciones en el Reino Unido presionan para que ese país sea incluido en las nuevas regulaciones proteccionistas que la Unión Europea está diseñando para blindar su industria automotriz frente al avance de los fabricantes chinos. Ejecutivos de dos de los grupos automotrices más grandes del continente instaron al gobierno británico a gestionar su incorporación en la legislación conocida como 'Hecho en Europa', que busca reservar subsidios públicos y contratos gubernamentales para vehículos fabricados dentro del bloque.

El contexto es crítico: la industria automotriz europea opera bajo una presión simultánea de múltiples frentes. La demanda de vehículos sigue por debajo de los niveles prepandemia, mientras las empresas invierten miles de millones de euros en la transición hacia vehículos eléctricos (EV). En ese escenario, los fabricantes chinos han ganado terreno de forma acelerada, aprovechando precisamente la apertura que genera el cambio tecnológico. La UE respondió con una medida concreta: limitar las importaciones de vehículos eléctricos híbridos provenientes de China a 350,000 unidades anuales, reduciendo a la mitad una participación de mercado que ya alcanzaba el 6%. La normativa, parte de un acuerdo alcanzado en Beijing, entró en vigor en diciembre. Durante el Salón del Automóvil de París —donde estas tensiones quedaron expuestas con claridad—, marcas chinas como Li Auto, GAC y Chery presentaron planes de expansión en Europa, evidenciando que la competencia no cederá.

Bajo la propuesta de la Ley de Acelerador Industrial (IAA), los vehículos deben contener una proporción suficiente de componentes y materiales europeos para acceder a subsidios EV y licitaciones públicas dentro del bloque. Si Bruselas adopta una definición estricta de 'europeo' que excluya a países no miembros, el Reino Unido —que salió de la UE mediante el Brexit— quedaría automáticamente en desventaja competitiva. Esa posibilidad divide a los actores del sector: las principales asociaciones industriales europeas, como ACEA y Clepa, respaldan la inclusión británica, mientras que voces dentro de la manufactura francesa argumentan que el Brexit debe tener consecuencias tangibles en el acceso a estos beneficios. Para los estrategas corporativos, el desenlace de esta negociación definirá no solo la viabilidad de plantas de producción ubicadas en suelo británico, sino también el mapa de las cadenas de suministro automotrices en Europa occidental para la próxima década.