Ciudad-puerto en el sur de Perú redefine la geografía logística del Pacífico sudamericano
Perú avanza en la consolidación de uno de sus proyectos de infraestructura más ambiciosos en décadas: una ciudad-puerto en la provincia de Islay, región Arequipa, que combina terminal marítimo, parques industriales, centros de distribución y desarrollo urbano en una superficie equivalente a 47 mil campos de fútbol. Con una inversión total estimada en 844 millones de dólares, distribuida en tres fases, el objetivo es posicionar al sur peruano como nodo estratégico de conexión entre Brasil, Bolivia y los mercados del Asia-Pacífico.
Desde la perspectiva de infraestructura crítica, el esquema de desarrollo es de alta relevancia para estrategas e inversores regionales. La primera fase contempla 651 millones de dólares destinados a un terminal multipropósito especializado en graneles sólidos, con capacidad adicional para carga general y contenedores. La segunda fase incorporará un segundo amarradero y un componente ferroviario que ampliará la conectividad terrestre hacia el interior del continente. Según el Plan Maestro aprobado por la Autoridad Portuaria Nacional, en el año 30 de operación el escenario más favorable estima movilizar hasta 19 millones de toneladas de graneles anuales, lo que equivaldría a un impacto del 1.9% del producto bruto interno nacional solo en su primera etapa.
Más allá de la infraestructura física, el modelo Ciudad-Puerto refleja una tendencia global hacia la integración de logística, industria y desarrollo territorial en ecosistemas planificados. Iniciativas similares en Asia —los puertos secos integrados de China o los corredores logísticos de Singapur— han demostrado que el valor real de estos proyectos no reside únicamente en el muelle, sino en la cadena de valor construida a su alrededor. Según el Banco Mundial, los megaproyectos portuarios con componente industrial integrado generan entre 2.5 y 4 veces más valor agregado regional que los terminales convencionales. Las estimaciones de generación de empleo —más de 50 mil puestos directos y 150 mil indirectos— sugieren un potencial de transformación económica que trasciende la operación portuaria. Para directivos con interés en la expansión hacia mercados sudamericanos o en el rediseño de cadenas de suministro del Pacífico, este proyecto representa una señal de cambio estructural en la geografía logística del continente que merece seguimiento estratégico.



