Etiquetado obligatorio de eficiencia vehicular: la apuesta por decisiones de compra más informadas

Adquirir un automóvil nuevo en México implica compromisos financieros que se extienden por años, pero la información disponible en el punto de venta rara vez refleja el costo operativo real del vehículo. Una propuesta presentada ante la Secretaría de Economía plantea la implementación de un etiquetado obligatorio de eficiencia energética y emisiones para vehículos nuevos, con el objetivo de que los consumidores puedan comparar, antes de la compra, cuánto gastarán en combustible y cuántos contaminantes generará cada modelo. La iniciativa, impulsada por una organización de la sociedad civil, solicita la actualización de la norma NOM-160-SCFI-2014, que regula las prácticas comerciales en la venta de autos nuevos, dentro del Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2027.

Entre los elementos centrales del esquema propuesto destaca la inclusión de etiquetas visibles en parabrisas, ventanilla del conductor y materiales publicitarios. Para vehículos de gasolina, la etiqueta especificaría rendimiento en kilómetros por litro en ciudad, carretera y ciclo combinado, además de un rendimiento ajustado que corrija la brecha entre laboratorio y uso real —una diferencia que, según los promotores de la medida, puede alcanzar hasta 25% por debajo de los valores anunciados. Para híbridos y eléctricos, los indicadores se expresarían en kilovatios hora por cada 100 kilómetros. Adicionalmente, se incluiría un comparativo del costo o ahorro estimado a cinco años respecto al promedio de la categoría, así como indicadores diferenciados de gases de efecto invernadero y contaminantes de impacto local.

La relevancia económica del tema es concreta: según datos de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024, los combustibles vehiculares representan el 6.4% del gasto corriente trimestral de los hogares mexicanos. Los promotores de la propuesta señalan que las diferencias de consumo entre modelos de una misma categoría pueden traducirse en más de 40,000 pesos anuales en gastos de gasolina, una variable que hoy no está disponible de forma estandarizada en el proceso de compra. La analogía con los electrodomésticos es directa: refrigeradores, lavadoras y aires acondicionados ya cuentan con etiquetas de eficiencia energética obligatorias en México; la pregunta que subyace a esta iniciativa es por qué los vehículos —bienes de mayor valor y mayor impacto en el presupuesto familiar— siguen sin un estándar equivalente de transparencia informativa.