Canon minero y regalías: cómo se distribuyen los recursos extractivos en regiones peruanas
Transferencias económicas vinculadas a la actividad minera alcanzaron S/ 13.310 millones en lo que va del año, según datos del Ministerio de Energía y Minas del Perú. Estos recursos, distribuidos entre gobiernos regionales y locales a través de tres mecanismos —Canon Minero, Regalías Mineras y Derechos de Vigencia y Penalidad—, revelan un patrón de concentración geográfica que plantea preguntas estratégicas sobre la equidad fiscal y la dependencia estructural de ciertas regiones respecto al ciclo de precios de los metales.
Áncash lidera la distribución con S/ 2.230 millones, equivalente al 16,8% del total nacional. Apurímac recibe S/ 1.555 millones (11,7%) y Arequipa S/ 1.501 millones, completando un bloque de tres regiones que concentra más del 39% de los recursos transferidos. El Canon Minero —calculado sobre el 50% del Impuesto a la Renta que pagan los operadores del sector— es el componente dominante con S/ 9.588 millones acumulados, seguido por las Regalías Mineras con S/ 3.401 millones entre enero y septiembre, de los cuales S/ 2.914 millones corresponden a regalías legales y S/ 487 millones a regalías contractuales. Los Derechos de Vigencia y Penalidad suman S/ 320 millones adicionales en el período enero-agosto.
Para estrategas y analistas de política pública, este modelo de redistribución fiscal subnacional ilustra tanto una oportunidad como una vulnerabilidad estructural. Regiones como Áncash y Apurímac han construido presupuestos de inversión pública altamente dependientes de la renta minera, lo que las expone a volatilidad cuando los precios internacionales de cobre, zinc o plata experimentan correcciones. Según el Banco Mundial, los países con alta dependencia de recursos extractivos enfrentan ciclos de inversión pública más erráticos que aquellos con bases fiscales diversificadas. En ese contexto, la pregunta relevante para los próximos años no es cuánto reciben estas regiones, sino qué capacidad institucional están desarrollando para transformar transferencias cíclicas en infraestructura productiva y capital humano de largo plazo.



