Morosidad familiar en descenso: señales de recomposición financiera en los hogares

Señales de recomposición financiera comienzan a emerger en el sistema bancario argentino. La tasa de morosidad en préstamos a hogares retrocedió del 12.81% al 12.20% entre agosto y septiembre, una caída de 0.61 puntos porcentuales que, aunque modesta en términos absolutos, representa el segundo mes consecutivo de mejora y un cambio de tendencia relevante para analistas del sector financiero. Para el conjunto del sector privado no financiero, el indicador de irregularidad se ubicó en 7.50%, frente al 7.75% del mes previo.

Detrás de esta mejora hay un mecanismo técnico que conviene comprender: la morosidad se calcula como la relación entre saldos irregulares y saldos totales. En septiembre, el saldo en mora de financiaciones a hogares cayó un 4.1% en términos reales respecto al mes anterior, mientras que el stock total de préstamos permanece prácticamente estancado. Esto significa que la reducción del indicador responde a una contracción del numerador —menos deuda impaga— y no a una expansión del crédito. Un dato adicional refuerza la lectura positiva: el porcentaje de deuda en "Situación 2" —atrasos de hasta 90 días, considerados precursores de mora crítica— descendió a 2.52%, su nivel más bajo en más de un año. En contraste, la morosidad empresarial registró un leve incremento, del 3.80% al 3.82%, lo que sugiere que la presión financiera se ha desplazado hacia el segmento corporativo.

Paralelo a la caída en la irregularidad, crece otro fenómeno que merece atención estratégica: la refinanciación. De cada 100 pesos prestados a hogares, 3.9 corresponden a deudas reestructuradas, una proporción en ascenso que refleja tanto la disposición de los bancos a renegociar condiciones como la búsqueda activa de las familias por adaptar sus obligaciones a su capacidad de pago real. La refinanciación no elimina la deuda, pero la hace manejable, lo que puede postergar —o evitar— el deterioro hacia categorías de mayor riesgo. Para los estrategas del sector financiero, esta combinación de menor mora y mayor refinanciación configura un escenario de estabilización frágil: los niveles actuales aún están muy lejos del 1.5% de irregularidad total registrado hace dos años, cuando la mora familiar era de 2.5% y la empresarial de apenas 0.7%. La confirmación oficial de los datos de septiembre, prevista para el 20 de noviembre con la publicación del Informe de Bancos del Banco Central, será clave para validar si esta tendencia tiene sustento estructural o responde a factores transitorios.