Presión cambiaria y obligaciones laborales erosionan finanzas de la eléctrica estatal

Pérdidas por 23,310 millones de pesos marcaron el tercer trimestre de la principal empresa eléctrica del país, resultado de la combinación entre la volatilidad del tipo de cambio y el peso creciente de las obligaciones laborales. Los costos de operación aumentaron 5,663 millones de pesos —un alza del 1% respecto al mismo periodo del año anterior—, presionados fundamentalmente por remuneraciones y compromisos con el personal, una señal de que la estructura de costos fijos de las empresas energéticas estatales representa un riesgo sistémico ante entornos macroeconómicos volátiles.

Desde la perspectiva de ingresos, la compañía reportó 186,231 millones de pesos, un crecimiento marginal del 1.06% frente a los 184,264 millones del mismo trimestre del año previo. Sin embargo, la caída en los ingresos por venta de combustibles a terceros —derivada de la fluctuación en precios del gas natural y la reducción de tarifas en los sectores industrial y comercial— limitó el potencial de expansión. El dato más crítico es el costo de ventas, que escaló 22.1% hasta los 161,736 millones de pesos, frente a 137,283 millones en el periodo comparable, una brecha que comprime los márgenes operativos y anticipa tensiones financieras de mayor alcance si los precios de los energéticos no se estabilizan. Para los estrategas del sector energético, este diferencial entre crecimiento de ingresos y expansión de costos es la señal más relevante a monitorear en los próximos trimestres.

En el plano de la deuda, la cifra total alcanzó 501,315 millones de pesos, un incremento del 4.1% respecto a los 481,448 millones del trimestre anterior, con una composición de 79,287 millones a corto plazo y 422,028 millones a largo plazo. Las obligaciones con proveedores y contratistas también se expandieron 8.1%, llegando a 80,535 millones de pesos. Frente a este panorama, el indicador que sostiene la narrativa de estabilidad es el EBITDA: 164,128 millones de pesos con un margen del 31.7%, manteniéndose por encima del umbral del 30% durante seis trimestres consecutivos. Para inversores y analistas de infraestructura energética, este desempeño sostenido del EBITDA sugiere resiliencia operativa, aunque la trayectoria ascendente del endeudamiento y la sensibilidad cambiaria plantean preguntas estructurales sobre la sostenibilidad financiera de largo plazo de los modelos de empresa pública en el sector eléctrico latinoamericano.