Infraestructura de metro subterráneo en Lima: túnel completo, sistemas ferroviarios en curso

Completar un túnel no equivale a tener un metro en operación. Esa distinción, frecuentemente ignorada en la comunicación pública de megaproyectos de infraestructura, define con precisión el estado actual del sistema de transporte subterráneo más ambicioso de Perú. Con más de 24 kilómetros de excavación concluidos —13,116 metros y 11,363 metros recorridos por las dos tuneladoras empleadas en la obra—, el proyecto ha superado su fase más compleja desde el punto de vista de ingeniería civil. Sin embargo, la brecha entre infraestructura física y servicio operativo sigue siendo significativa.

Según datos del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público, la etapa 1B —que comprende 11 estaciones entre Plaza Bolognesi y San Juan de Dios, además del tramo Vista Alegre-Municipalidad de Ate— registra un avance del 90.67% en obras civiles y arquitectónicas, con pozos de ventilación al 99%. No obstante, las instalaciones electromecánicas apenas alcanzan el 89% y los sistemas ferroviarios propiamente dichos se encuentran al 58%. Este último indicador es determinante: sin vías, señalización, sistemas de control y electrificación completamente integrados, los trenes no pueden operar. De los 20 convoyes asignados a esta etapa, cinco ya prestan servicio en la etapa 1A —inaugurada en diciembre de 2023—, mientras que los 15 restantes permanecen en el Patio Taller Santa Anita en espera de que la infraestructura ferroviaria esté lista para recibirlos.

Esta dinámica ilustra un patrón recurrente en grandes proyectos de movilidad urbana en América Latina: los plazos de obra civil tienden a cumplirse con mayor previsibilidad que los de integración de sistemas tecnológicos, que involucran proveedores especializados, pruebas de homologación y coordinación interinstitucional de alta complejidad. Para los estrategas de infraestructura y los inversores en movilidad urbana, el indicador clave a monitorear no es el porcentaje de túnel construido, sino el avance en instalaciones ferroviarias. En la etapa 2 —tramo Puerto del Callao a Parque Murillo—, las obras civiles están al 93%, pero las instalaciones electromecánicas apenas al 71%. El ramal de la Línea 4, por su parte, registra solo 13% en instalaciones electromecánicas y cero avance en sistemas ferroviarios. Cuando estos proyectos entren en operación integral, Lima contará con una red de transporte masivo subterráneo que podría convertirse en referencia para otras metrópolis latinoamericanas que enfrentan presión creciente sobre su movilidad urbana.