Presión fiscal y competencia digital reconfiguran el modelo económico de la televisión abierta
Parlamentos europeos comienzan a ajustar sus marcos fiscales para sostener la viabilidad económica de las cadenas de televisión abierta, en un contexto donde la competencia de plataformas digitales globales redefine la distribución del gasto publicitario. La aprobación reciente en Francia de una enmienda que extiende un abatimiento del 8% sobre la base gravable del impuesto a la publicidad televisiva —antes reservado únicamente a la televisión pública— refleja una señal de alerta que trasciende las fronteras europeas: el modelo de financiamiento de la televisión gratuita está bajo presión estructural.
Según las proyecciones que motivaron el debate legislativo, el sector publicitario televisivo francés podría acumular pérdidas cercanas a 500 millones de euros entre 2024 y 2026, una caída del 17% que ilustra la magnitud del desplazamiento de inversión publicitaria hacia plataformas como YouTube, Meta y otros actores digitales de origen internacional. Este fenómeno no es exclusivo de Europa: en mercados como México, donde la televisión abierta históricamente ha concentrado audiencias masivas, la migración publicitaria hacia entornos digitales avanza a ritmo acelerado. De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Agencias de Publicidad (AMAP), la inversión en medios digitales ya supera en participación a la televisión abierta en varios segmentos de anunciantes.
Para los estrategas corporativos y líderes de medios en América Latina, el caso europeo ofrece un marco de referencia sobre las tensiones que se avecinan: ¿deben los Estados intervenir fiscalmente para preservar ecosistemas mediáticos locales frente a competidores globales que operan bajo regímenes tributarios distintos? La discusión no es menor, pues afecta directamente la capacidad de inversión en contenido audiovisual local, la pluralidad informativa y el financiamiento de estructuras de producción que generan empleo cultural. Organismos como el Centro Nacional del Cine y la Imagen Animada (CNC) en Francia ya advierten que cualquier reducción en la recaudación del impuesto publicitario impacta los fondos destinados a la producción cinematográfica y audiovisual, lo que añade una dimensión de política cultural al debate puramente fiscal.
Más allá de la coyuntura legislativa, la tendencia apunta hacia un reequilibrio regulatorio global. El Foro Económico Mundial ha identificado la asimetría fiscal entre plataformas digitales transfronterizas y medios tradicionales como uno de los principales desafíos de gobernanza para la próxima década. Para los directivos de medios, agencias de publicidad y anunciantes en México, anticipar estos movimientos regulatorios —y sus efectos sobre la estructura de costos y la planificación de medios— será una ventaja competitiva determinante en los próximos tres a cinco años.



