Disparidades regionales en calidad del aire: el desafío persistente del sur de Chile
Dos décadas de avances nacionales conviven con desigualdades ambientales que requieren estrategias diferenciadas por territorio
Disparidades ambientales marcan el panorama de calidad del aire en Chile a pesar de dos décadas de mejoras significativas en la reducción de contaminantes. Mientras que los niveles generales de material particulado fino (PM2.5) y dióxido de azufre (SO₂) han disminuido, persisten brechas críticas entre regiones, especialmente en el sur…

Disparidades ambientales marcan el panorama de calidad del aire en Chile a pesar de dos décadas de mejoras significativas en la reducción de contaminantes. Mientras que los niveles generales de material particulado fino (PM2.5) y dióxido de azufre (SO₂) han disminuido, persisten brechas críticas entre regiones, especialmente en el sur y en áreas industriales donde factores geográficos, patrones de consumo energético y condiciones atmosféricas del Pacífico limitan la dispersión efectiva de contaminantes.
En el sur de Chile, el uso intensivo de leña húmeda emerge como la principal fuente de contaminación atmosférica, presentando un dilema regulatorio complejo. La implementación de normativas sobre combustibles enfrenta resistencia cultural, dado que la leña constituye parte integral de la identidad y prácticas de muchas comunidades rurales. Este fenómeno refleja una tensión más amplia en la política ambiental latinoamericana: la dificultad de imponer estándares de calidad del aire sin considerar contextos socioeconómicos y culturales locales. Paralelamente, las denominadas "zonas de sacrificio" en el norte y centro del país continúan registrando episodios agudos de contaminación, particularmente en localidades industriales como Coronel y Talcahuano, donde la concentración de actividades extractivas y manufactureras genera presiones ambientales persistentes.
Desde una perspectiva de gobernanza ambiental, estas disparidades sugieren que las políticas nacionales de calidad del aire requieren mayor diferenciación territorial. Un enfoque único no captura las dinámicas específicas de cada región: mientras que en zonas urbanas de alta densidad el control vehicular y la regulación de calefactores resultan efectivos, en territorios rurales del sur la transición energética demanda inversión en alternativas accesibles a la leña, como sistemas de calefacción eficiente o pellets certificados. La persistencia de estas desigualdades también refleja brechas en capacidad institucional local para monitoreo, fiscalización y educación ambiental, aspectos críticos para la sostenibilidad a largo plazo de cualquier política de aire limpio.


