Precios de la vivienda de segunda mano en México mantienen una trayectoria alcista: en agosto registraron un aumento del 7.7% respecto al mismo mes del año anterior, con un incremento marginal del 0.1% frente a julio. Aunque la cifra es relevante, la moderación respecto a meses previos abre el debate sobre si el mercado se aproxima a un punto de estabilización o si se trata de una pausa dentro de un ciclo aún expansivo, de acuerdo con datos de Entorno.

Uno de los fenómenos más llamativos del ciclo actual es la aparente contradicción entre el deterioro en el acceso a la vivienda —con compraventas a la baja— y la persistencia de precios elevados. La explicación estructural apunta a la escasez de oferta en las zonas de mayor demanda: cuando el inventario disponible es insuficiente, una contracción en el número de compradores no genera necesariamente una corrección inmediata en los precios. A esto se suma el impacto del alza en tasas de interés, que encarece el costo hipotecario y posterga decisiones de compra, pero no elimina la presión sobre una oferta que sigue siendo limitada.

A nivel regional, las brechas de precio son marcadas. Baleares lidera con 5,100 pesos por metro cuadrado, seguida de Madrid con 4,249 pesos y Guipúzcoa con 4,211 pesos. Málaga y Barcelona también registran valores elevados, con 4,086 y 3,790 pesos por metro cuadrado respectivamente. En las capitales, Madrid muestra una ligera contracción del 0.1% situándose en 5,222 pesos por metro cuadrado, mientras Barcelona sube 0.4% hasta 4,931 pesos. Ciudades como Valencia y Sevilla presentan precios de 3,238 y 2,944 pesos por metro cuadrado. El diagnóstico de Entorno es claro: hablar de una tendencia descendente sostenida sería prematuro; el mercado sigue siendo estructuralmente caro, con diferencias regionales que reflejan desequilibrios de fondo entre oferta y demanda.