Una inspección laboral sin previo aviso realizada por el Ministerio de Trabajo colombiano en una tienda de Zara ubicada en el Centro Comercial Unicentro de Bogotá encendió el debate sobre las condiciones de trabajo en el sector retail del país. La diligencia, ejecutada por la Dirección Territorial Bogotá a través del Grupo de Prevención, Inspección y Vigilancia en Materia Laboral, tuvo como objetivo verificar el cumplimiento de obligaciones laborales, aportes al sistema de seguridad social y la implementación de medidas de prevención de riesgos por parte de Texmoda S.A.S., empresa operadora del establecimiento.
Durante la visita, los funcionarios examinaron la existencia de vínculos laborales conforme a la legislación vigente, el estado de los aportes parafiscales y las condiciones de seguridad en el lugar de trabajo. Al concluir la revisión, se elaborará un acta e informe con los hallazgos, documentos que determinarán las acciones a seguir por parte de la autoridad laboral. De identificarse incumplimientos, el ministerio podrá exigir a la empresa un plan de mejoramiento y adoptar medidas preventivas, todo ello dentro del marco del debido proceso.
El detonante de la inspección fue la denuncia pública de María Alejandra Rojas, empleada de la tienda, quien relató a través de redes sociales —acompañada de videos y audios— que al finalizar su turno los supervisores le solicitaron devolver un par de zapatos de dotación que le habían sido entregados porque había llegado al trabajo con tacones, en contravención del reglamento interno que exige el uso de tenis. Al no contar con otro calzado para regresar a casa, Rojas afirmó haberse visto obligada a salir descalza del establecimiento. El caso, amplificado por medios digitales, generó un debate de alcance nacional sobre el trato a los trabajadores del comercio y los límites del poder disciplinario de los empleadores frente a los derechos fundamentales de sus colaboradores.