Peso mexicano acumula tres jornadas de pérdidas ante presiones monetarias globales

Tres jornadas consecutivas de pérdidas acumula el peso mexicano frente al dólar estadounidense, cotizándose en torno a 18.54 unidades por dólar, lo que representa una depreciación aproximada del 0.36% en la apertura de la sesión más reciente. El retroceso ocurre en un entorno global marcado por una menor propensión al riesgo entre los inversionistas institucionales, quienes revalúan sus posiciones ante la publicación de indicadores económicos clave en Estados Unidos y sus implicaciones para la política monetaria de la Reserva Federal.

Entre los factores que explican la debilidad del peso destaca la paradoja de un índice dólar que perdió terreno tras alcanzar máximos de 18 meses —impulsado por una baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense—, sin que la divisa mexicana lograra capitalizar ese movimiento. Analistas del sector financiero señalan que las crecientes preocupaciones sobre la rentabilidad de las inversiones en inteligencia artificial han reducido el apetito por activos considerados de mayor riesgo, categoría en la que se ubican las monedas emergentes como el peso. Desde una perspectiva técnica, el nivel de soporte en 18.60 pesos por dólar se perfila como referencia crítica para los operadores en el corto plazo.

En el frente macroeconómico estadounidense, tres indicadores concentran la atención de los mercados: las ventas minoristas de septiembre, que superaron las estimaciones del consenso; los precios al productor, que registraron su mayor incremento mensual en cuatro años y medio; y un leve aumento en las solicitudes semanales de subsidio por desempleo. Con base en este conjunto de datos, los operadores han ajustado sus proyecciones y anticipan que la Fed mantendrá sin cambios sus tasas de interés en su próxima reunión de finales de octubre, aunque no descarta reanudar ajustes al alza hacia el cierre del año para contener presiones inflacionarias. Para los directivos y estrategas financieros en México, este escenario exige una revisión activa de coberturas cambiarias y una lectura precisa del ciclo monetario global antes de tomar decisiones de inversión o financiamiento en dólares.