Informalidad laboral: cuándo trabajar sin aportes genera más ingreso que el empleo registrado

Existe una paradoja en el mercado laboral que los promedios ocultan: aunque el ingreso medio del trabajo registrado supera ampliamente al del empleo informal, hay segmentos específicos de la distribución salarial donde los trabajadores sin aportes jubilatorios obtienen remuneraciones superiores a las de sus pares formales. Este hallazgo, documentado para el mercado argentino pero con implicaciones regionales, obliga a revisar los marcos analíticos con los que se diseñan políticas de formalización.

Cuando se desagrega la estructura de ingresos por deciles —agrupaciones que dividen a la población asalariada en segmentos del 10%—, la narrativa de los "dos mundos" laborales se matiza de forma significativa. A excepción del primer decil, donde el salario formal supera al informal en aproximadamente 20%, en los tramos intermedios la diferencia se reduce drásticamente y en algunos casos se invierte: los cuartos y novenos deciles muestran que el trabajo sin descuento jubilatorio genera un ingreso promedio superior al de quienes sí contribuyen al sistema previsional. La brecha global de más del 100% entre ambos segmentos es, en buena medida, resultado de la distorsión que introduce el décimo decil, donde opera un tope de aportes al sistema previsional que comprime artificialmente los ingresos brutos reportados por los trabajadores formales de mayores ingresos.

Este fenómeno no es exclusivo de un país: en América Latina y el Caribe, la informalidad laboral se ha mantenido estancada en torno al 55% de la fuerza de trabajo durante casi dos décadas, resistiendo sucesivas rondas de reformas orientadas a reducirla. Para los estrategas de recursos humanos y los tomadores de decisiones en política pública, el dato relevante no es solo la magnitud de la informalidad, sino su estructura interna. Si en ciertos tramos de ingreso la formalidad no representa una ventaja económica neta inmediata para el trabajador —considerando que los aportes jubilatorios implican un diferimiento del ingreso disponible—, los incentivos para la formalización voluntaria se debilitan. Diseñar intervenciones efectivas requiere, por tanto, un análisis granular que vaya más allá de los promedios y reconozca la heterogeneidad real del mercado laboral.