Peso colombiano frente al dólar: señales de volatilidad y proyecciones cambiarias

Señales mixtas caracterizan el comportamiento reciente del tipo de cambio en Colombia. Al cierre de la jornada más reciente, el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 3,156.49 pesos colombianos, un incremento del 0.23% respecto a la sesión anterior. Sin embargo, en términos semanales la divisa acumula una caída del 0.95%, y en términos interanuales ha retrocedido un 13.98%, reflejo de un peso que ha ganado terreno de forma sostenida durante 2025, apreciándose aproximadamente 14% frente al dólar impulsado por la pérdida de valor global de la moneda estadounidense.

Detrás de este comportamiento confluyen factores estructurales que los estrategas financieros deben monitorear de cerca. La volatilidad actual del tipo de cambio se ubica en 26.7%, casi el doble de la volatilidad de referencia del 14.46%, lo que indica un mercado cambiario en fase de inestabilidad. A nivel global, el índice DXY —que mide la fortaleza del dólar frente a una canasta de divisas— ha caído cerca de 9%, mientras que la Reserva Federal ha recortado su tasa de referencia al rango de 3.50%-3.75%. En contraste, el Banco de la República de Colombia mantiene su tasa en 9.25%, un diferencial que incentiva estrategias de carry trade y favorece la entrada de capitales hacia activos en pesos. Analistas del Grupo Cibest de Bancolombia proyectan que, bajo este escenario, el dólar promediará 3,878 pesos durante 2026, sostenido además por el flujo continuo de remesas y posibles ajustes al alza en las tasas locales vinculados al incremento del salario mínimo.

No obstante, el horizonte no está libre de riesgos. La incertidumbre fiscal, agravada por el recorte en la calificación soberana de Colombia y el ciclo electoral que se aproxima, representa una fuente potencial de presión alcista sobre el tipo de cambio. Para los directivos corporativos con exposición cambiaria —ya sea en importaciones, deuda en dólares o inversión extranjera—, este entorno exige una revisión activa de coberturas y una lectura más granular de los indicadores de política monetaria tanto local como internacional. La combinación de apreciación estructural del peso con episodios de alta volatilidad define un escenario donde la gestión del riesgo cambiario deja de ser una función de back-office para convertirse en una decisión estratégica de primer nivel.