México intensifica su presión sobre Estados Unidos para lograr una reducción o eliminación de los aranceles que afectan a productos mexicanos, en particular a los automóviles y el acero, en el contexto de las negociaciones para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Autoridades mexicanas han presentado argumentos y estudios a las autoridades estadounidenses, evidenciando que existen condiciones que justifican un trato preferencial para México en comparación con otros socios comerciales de Estados Unidos. Durante eventos de política económica, funcionarios han subrayado que uno de los temas centrales en las negociaciones es el de la industria automotriz, un sector clave para la economía mexicana y la integración productiva en América del Norte. El argumento central sostiene que México debería recibir beneficios arancelarios dada la alta integración de su industria con la de Estados Unidos, particularmente considerando la compra de autopartes estadounidenses por parte de México en volúmenes superiores a los de otros países.
La industria automotriz representa uno de los componentes más importantes del comercio bilateral, gracias a las cadenas de suministro que interconectan plantas, fabricantes de autopartes y consumidores en ambos países. En relación al acero, México también cuestiona la imposición de aranceles del 50 por ciento a productos de acero mexicanos, argumentando que el intercambio comercial en este sector no representa una desventaja para Estados Unidos. Según autoridades mexicanas, el país mantiene un déficit en la balanza comercial de acero con Estados Unidos, lo que refuerza la necesidad de revisar las medidas arancelarias.
México ha solicitado además que Estados Unidos se abstenga de imponer nuevos aranceles durante el proceso de revisión del T-MEC. Esta solicitud forma parte de las conversaciones constantes con funcionarios estadounidenses, con énfasis en que mientras duren las negociaciones sobre la revisión del Tratado, no haya imposición adicional de aranceles. Analistas señalan que la revisión del T-MEC continuará en los próximos meses, y México busca aprovechar estas conversaciones para defender condiciones comerciales favorables y mitigar el impacto de los aranceles en sectores estratégicos como el automotriz y el acero, sectores que en conjunto representan una proporción significativa del empleo manufacturero mexicano.
